Mis pecados

Hoy recibí al teniente Virgilio y al sargento Marco recuerdo sus palabras: “tus pecados hoy serán pagados” palabras que quedaron en mí, retumbando una y otra vez en mi mente.

-¿A qué se refiere con pecados? le dije al teniente, él me miro y se rió en mi cara, una risa malévola y profunda

-¿Acaso no lo recuerdas?, me dijo

-Esos no son pecados, le respondí enfurecido, esos niños de esa matrona, esa pobre mujer, esos vendedores

-El deber de los policías no es salvar a las personas, interrumpió el sargento gritando, el deber de un policía es mantener el estado conservador, los pobres serán pobres, los ricos serán ricos, los huérfanos vendidos, las prostitutas seguirán siendo prostitutas y los comerciantes seguirán siendo extorsionados, ese es nuestro deber, concluyo el sargento.

Justo cuando quería responder a sus palabras, el teniente me estrello un botellazo, antes de caer inconsciente escuche las palabras del teniente el cual dijo con amargura detesto ensuciarme las manos. Cuando desperté estaba en la corte, el juez me pregunto ¿Cómo se declara culpable o inocente? Aturdido y sin saber cuál sería mi destino respondí:

-No me arrepiento de mis actos

https://i.pinimg.com/originals/69/f8/fe/69f8fedd245e566a35602ff77518c397.jpg

El juez dio su sentencia y me culpaban por crímenes que no eran crímenes. Esa misma tarde frente al panteón de fusilamiento, dije mis últimas palabras:

-Pueblo indolente, hoy muero por hacer bien mi trabajo, por proteger a los que no se pueden proteger y por ver la poca luz que hay en esta nación.

Firman las madres, los padres, los hermanos, los amigos de aquellas personas que perdieron su vida injustamente. -1929

Jhojan Santiago Ruiz – 1101