Por: CARLOS ALBERTO GIL VARGAS
Rector Colegio Las Américas
Indudablemente la pandemia generó una crisis muy fuerte en todos los sectores de la sociedad, en educación específicamente el Covid-19 arrebató de sus aulas a millones de niños y jóvenes durante los últimos 18 meses en todo el mundo y este fenómeno particularmente se agudizó en nuestro país debido a las extremas condiciones de pobreza y desigualdad que han existido históricamente.
El derecho a la educación es fundamental para el desarrollo, la seguridad y el bienestar de todos los niños y jóvenes, pero ante todo porque la educación es la herramienta eficaz para combatir la pobreza, por tal razón, era inaudito que mientras retornaba la actividad social en restaurantes, bares, cines y gimnasios, los colegios permanecieran cerrados. Ahora bien, tampoco se trata de regresar por regresar, creo que la experiencia de la virtualidad necesariamente tuvo que dejarnos algunos puntos de reflexión que nos lleva a plantear nuevos retos al sistema de educación tradicional que estábamos desarrollando en nuestro colegio y en general en el país antes de la pandemia.
Lo primero que exhorto a reflexionar es en torno a esta pregunta: ¿cuál debe ser la intención pedagógica del regreso a clases?
Los invito a que busquemos unos objetivos comunes y pertinentes, a que tracemos una meta en común, que tengamos claro docentes y estudiantes a que regresamos al colegio, porque no podemos regresar a seguir haciendo lo mismo, creo que es importante hacer una evaluación de lo sucedido en estos meses, y proponer un plan de estudios más articulado, no podemos volver y que cada uno actúe desarticuladamente, haciendo seguramente con la mejor intención, lo que cada uno considere. Creo que la historia y las circunstancias nos dan la oportunidad de ejecutar por fin la tan anhelada integración curricular que propendería por una educación mucho más real, pertinente y sobre todo contextualizada, donde se promueva la resolución de problemas, la actitud crítica, la comprensión lectora, el trabajo en equipo y el uso de las herramientas tecnológicas.
¿Regresar para seguir haciendo lo mismo?
Muy pocos actores de nuestra comunidad educativa, incluyéndome, conocíamos en profundidad el manejo de las plataformas educativas virtuales que aparecieron como alternativa para desarrollar las actividades académicas desde la casa. Si bien es cierto, no fue fácil y tuvimos que adaptarnos abruptamente a tal situación, lo cual reconozco y exalto tanto en los estudiantes como en los docentes, es importante reconocer que dicha situación abrió la puerta a mundo novedoso y seguramente muy valioso cómo lo es la implementación de los recursos tecnológicos en los procesos de enseñanza – aprendizaje.
Qué bueno sería que sin la circunstancia de la pandemia y las exigencias de la virtualidad, en nuestras clases se utilizaran las distintas herramientas tecnológicas como metodologías eficaces, atractivas y pertinentes para desarrollar las clases, que hayan más vídeos educativos en YouTube, apps educativas, teleconferencias, viajes y visitas virtuales a distintos lugares históricos y museos del mundo, desarrollos en programación etc.; que definitivamente nos alineemos con la era digital en la que estamos viviendo y desarrollemos en nuestros estudiantes las competencias del siglo XXI tan promulgadas en el discurso pedagógico postmoderno.
Quiero manifestar mi complacencia por el regreso a clases de manera presencial y todo lo que eso implica, considero que era necesario, que si bien es cierto las herramientas tecnológicas como lo mencioné anteriormente son una estrategia pedagógica valiosa y pertinente en los procesos de enseñanza aprendizaje, todas ellas cobran validez y se magnifican con el uso de las mismas en las aulas de clase y en el proceso pedagógico y profundamente humano que se da entre los estudiantes y los docentes.
Por eso los invito a todos: maestros, directivos, estudiantes, a que en estos momentos de retos y de oportunidades evaluemos y modifiquemos nuestras prácticas pedagógicas en pro de una educación mucho más pertinente.